viernes, 4 de septiembre de 2009

Una tarde brillante

Hay imágenes que aparecen de súbito, a un golpe accidental de la mirada, que impresionan de una manera tal que quisiérase grabarlas para siempre. No todas las veces que se presentan estos casos tenemos una cámara fotográfica a la mano. Una de las pocas cosas que agradezco a los teléfonos celulares, es la incorporación de esos objetivos, que no son excelentes en la mayoría de los casos, pero sí prácticos, y ayudan tanto a nuestra frágil memoria a recordar, en el futuro, esos momentos en que un cuadro se presentó a nuestros ojos sin haberlo buscado...

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