sábado, 14 de noviembre de 2009


Más de un mes sin escribir...
¿Por qué?...

lunes, 7 de septiembre de 2009

Un café bien servido



Beber café es un arte. Un arte que depende del que pide el café y se sienta a tomarlo, del que prepara el café y lo sirve, de quien acompaña el café en el pensamiento o en la conversación. Esto es, un café no debe nunca beberse apurado. Tampoco, en cualquier parte. Hace unos días boté en la basura un vaso de café verdaderamente lamentable, asqueroso, que un chino me sirvió de una de esas máquinas expresas italianas que tan populares se hicieron acá entre nosotros, y del cual solo probé un destestable sorbo. Hoy, al mediodía, se repitió el infortunio de un café...infame, si cabe la palabra, esta vez servido por... nadie notorio, de una de esas máquinas gringas que mezclan polvos de café colombiano (o supuestamente colombiano, mucho del café producido en Venezuela, que es de calidad superior al colombiano, es contrabandeado a Colombia y ahí empaquetado como prodigioso "Café de Colombia").
Por fortuna, lo habitual es que el café sea bien servido, equilibrado según uno lo pida... Ahora hay más esfuerzo en presentar variedades de café. Un café así, bien pedido, no se comparte con cualquiera. Se disfruta conversando y sorbiendo con deleite. La dulce amargura de tener que abandonar la conversación queda en la boca, en el paladar, en la garganta al dar por concluída la sesión.
¿Cuántos cafés he disfrutado en mi vida?

viernes, 4 de septiembre de 2009

Una tarde brillante

Hay imágenes que aparecen de súbito, a un golpe accidental de la mirada, que impresionan de una manera tal que quisiérase grabarlas para siempre. No todas las veces que se presentan estos casos tenemos una cámara fotográfica a la mano. Una de las pocas cosas que agradezco a los teléfonos celulares, es la incorporación de esos objetivos, que no son excelentes en la mayoría de los casos, pero sí prácticos, y ayudan tanto a nuestra frágil memoria a recordar, en el futuro, esos momentos en que un cuadro se presentó a nuestros ojos sin haberlo buscado...

sábado, 22 de agosto de 2009

¿Debe tener título una foto?...


Durante años he observado en exposiciones fotográficas cómo las fotos, generalmente, llevan algún título adosado. Es, supongo, una herencia de las artes plásticas: los cuadros pictóricos también suelen poseer un título, un nombre.
Pienso, sin embargo que el título no siempre es necesario, es más, en ciertos contextos una misma foto podría poseer el título y en otros contextos no.
Los hábitos a veces malsanos de los libros de texto y del periodismo quizá nos han acostumbrado a esperar siempre un nombre, una aclaratoria para la imagen visual de la foto. Claro, uno no ha estado allí, en donde la imagen visual fue artificialmente retenida por esta maravillosa tecnología de la caja negra -ahora la llamaríamos caja de fotones, de electrones.
Esta foto que aquí vemos, por ejemplo, podría llevar este título:
"Sol cayendo entre las torres gemelas del parque central al atardecer visto en el retrovisor del carro el reflejo sobre la ventanilla con papel ahumado del vehículo que yo tripulaba, con el jardín botánico a la izquierda y una camioneta a la derecha"
o este otro:
"Recuerdo sintético de Caracas"
o quizás:
"Tú, caes como el sol sobre la ciudad en abril"
¿Cuál de estos títulos se haría necesario?...
Crédito de la foto: Mía.//2009-04-03. 17:51//Nokia E61i//F3.2/FL 4.9mm

¿Cuántas palabras se requieren...


...para hacer que en la mente aparezca una imagen?...
Para un poeta basta a veces una, inclusive, el silencio le es bueno en ocasiones para lograrlo...Un prosista, en cambio, necesita montones de ellas: un buen prosista pocas, uno malo...ni con resmas atiborradas de palabras lo alcanza.
Yo, en cambio, que no soy bueno ni malo, que tampoco soy poeta, pero me aventuro en las palabras como en las fotografías, combinaré fotos y palabras.
Trataré de transmitir aquí las imágenes que han creado en mí algunas vivencias.
Saludos a mis amigas y amigos que leerán esto!