viernes, 5 de noviembre de 2010

Desalambrar el cielo



Muchos han tratado de alambrar el cielo. Cercar nuestros sueños, nuestras nubes, nuestros azules. Los que alambran el cielo lo hacen con tosquedad, propia de sus almas maltrechas y avaras. Esos muchos, sin embargo, son una pobre minoría.

Una minoría destestable por floja, escasa y cobarde. Usan obreros para tejer las púas. Usan capataces para ordenarlos. ¿Por qué no alambran ellos mismos?



Es muy fácil entender que ningún intento de alambrar el cielo podrá con nosotros. Que todo intento de alambrar sucumbirá ante las manos poderosas de los desalambradores.

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