miércoles, 30 de junio de 2010

Siempre te he amado

Te miré dentro de un corazón espinado, erguida en tu orgullo, a tí, a quien hollé cansado, victorioso y satisfecho, sobre tus puntas blandas de suelo y hechas de roca. Te miré lejana pero nítida, sola en tu vanidad que se esfuma con los siglos. Me acordé de tantas cosas que me sucedieron cuando penetraba en tus húmedos bosques. Recordé cuando tú me permitías en los días claros mirar tan lejos y cuando en los días color blanco oscuro no me dejabas mirar más allá del inicio de tus faldas. Traje a la memoria los besos, los abrazos, las pernoctas, los sueños, los soles, las lunas, los amanaceres, los atardeceres, los veintiunos de junio, los cuatro de octubre, los sietes de enero. Te miré dentro del corazón espinado y seguí mi camino. Siempre te he amado.

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